Los 6 errores que debes evitar si quieres hablar mejor ante la cámara
Hay un momento que mucha gente recuerda: la primera vez delante de una cámara. Todo parece sencillo desde fuera… hasta que te pones. Y entonces pasa lo mismo una y otra vez: el cuerpo se rigidiza, la voz cambia, la cabeza va más rápida de lo que toca… y aparece esa sensación extraña de no sonar como tú mismo, incluso cuando solo dices “hola”.
La buena noticia es que esto no tiene nada que ver con el talento ni con el carisma innato. De hecho, tiene que ver con mecánica: con cómo los nervios, la postura y la comunicación dejan de estar alineados en ese momento. Y eso es precisamente lo más importante, porque si es una cuestión de mecánica, también es algo que se puede entrenar, corregir y mejorar con práctica y conciencia.
Por eso, hoy hablaremos de cómo hablar delante de la cámara, de los errores más habituales y, sobre todo, de cómo corregirlos de manera práctica, rápida y aplicable desde el primer minuto.
Para entender mejor este punto, contamos con la mirada de una de las comunicadoras más reconocidas del país: la periodista y presentadora Laila Jiménez.
¿Qué te aconseja una profesional de referencia?
Laila Jiménez
Periodista especializada en informativos, Laila Jiménez forma parte actualmente de los servicios informativos de Telecinco, donde presenta la edición matinal y amplía la información desde la redacción. En el mismo canal, ha trabajado como reportera de informativos en Barcelona desde 2006. Antes, había trabajado en CNN+ como redactora y en los informativos de Antena 3.
Con esta trayectoria, Laila sabe perfectamente qué implica hablar delante de la cámara en un contexto real: ritmo, claridad y presencia. Por eso comparte tres ideas esenciales que ayudan a mejorar cualquier intervención en vídeo y que resultan especialmente útiles cuando se hace un directo informativo.
Cómo hablar delante de la cámara: evita estos errores y gana presencia desde el primer minuto
1. Dejar que los nervios manden
El primer error es pensar que los nervios deben eliminarse. Error grave. En realidad, los nervios no son el problema; el problema es intentar luchar contra ellos.
Cuando intentas “no estar nervioso”, tu cuerpo entra en contradicción: estás activado, pero quieres estar relajado. Eso genera rigidez, una voz inestable y bloqueo mental. En realidad, los nervios son energía. Lo que falta es dirección.
Antes de grabar o hablar delante de la cámara:
Inspira 4 segundos
Mantén 2
Expira 6
2. Hablar demasiado rápido
Uno de los errores más comunes delante de la cámara es acelerar. Cuando tienes nervios, el cerebro quiere terminar rápido. En el fondo, es una respuesta instintiva: “si lo hago rápido, se acaba antes”.
Pero en comunicación esto es fatal. El mensaje se pierde, las ideas se solapan y el público no tiene espacio para procesar.
La pausa es tu mejor herramienta.
Después de cada idea importante, haz una pausa real de un segundo. No es silencio vacío, es espacio de comprensión. Piénsalo así: no estás rellenando tiempo, estás construyendo significado.
3. Bloquear el lenguaje corporal
Aunque no digas nada, tu cuerpo ya está hablando. Y, de hecho, delante de la cámara habla más fuerte que la voz.
Hombros cerrados, cuello bajo, brazos escondidos… todo eso transmite inseguridad, aunque el discurso sea bueno.
Adopta una postura activa:
Pies firmes
Hombros abiertos pero relajados
Manos visibles y con movimiento natural
Cuello estirado
El cuerpo abierto no solo se ve mejor: además, hace que respires mejor y hables mejor.
4. Querer sonar perfecto
Uno de los errores más sutiles a la hora de hablar delante de la cámara es intentar controlar tanto la voz, las palabras y el gesto que acabas perdiendo naturalidad.
La perfección en comunicación audiovisual es una trampa. De hecho, cuanto más intentas controlarlo todo, más artificial suena.
Acepta pequeñas imperfecciones.
Si te equivocas, continúa. Si te quedas en blanco, retoma la idea sin dramatizar. El público no busca perfección, sino verdad. La naturalidad no es ausencia de errores, es la capacidad de seguir sin perder el hilo.
5. No escuchar tu propia voz
Muchas personas hablan sin ser conscientes de cómo suenan. Pero la voz es tu principal instrumento. Si no la escuchas, no puedes ajustarla.
Grábate cada día entre 30 y 60 segundos. No para criticarte, sino para familiarizarte con tu propia voz.
Al principio es incómodo. Después se vuelve normal. Y cuando es normal, desaparece gran parte de los nervios.
6. Mover demasiado las manos… o no moverlas en absoluto
Hay dos extremos típicos:
Manos exageradas que distraen
Manos congeladas que transmiten rigidez
Las manos deben reforzar el mensaje, no sustituirlo ni esconderlo. Piensa en movimientos simples:
Subrayar ideas
Acompañar frases clave
Evitar gestos repetitivos por nervios
Si las manos tienen un propósito, dejan de ser un problema.
La idea que lo cambia todo
La cámara no revela si eres bueno o malo, sino si estás conectado o desconectado en ese momento. Por eso, lo que a menudo interpretamos como errores delante de la cámara no son fallos personales, sino reacciones naturales ante una situación nueva.
Y por eso, cuando dejas de exigirte perfección, empieza a aparecer algo mucho más interesante: la presencia. Una manera de comunicar más clara, más estable y más cercana a lo que realmente quieres decir.
A partir de ahí, todo encaja mejor. Dejas de controlar tanto el “cómo” y vuelves al “qué” y al “para quién”. Y es precisamente en ese punto donde la comunicación gana fuerza.
Al final, no se trata de hacerlo impecable, sino de hacerlo real. Y cuando eso ocurre, la cámara deja de intimidar: simplemente acompaña lo que ya estás comunicando.
Cuando hablamos de presencia a la hora de hablar delante de la cámara, no es solo teoría. Los profesionales que trabajan con ella cada día coinciden en lo mismo: comunicar bien no es una cuestión de perfección, sino de práctica y naturalidad.
La clave de cómo hablar delante de la cámara
E por esto que, formarte en entornos reales como los cursos de Radiofònics acelera este proceso, porque no solo aprendes teoría: entrenas exactamente aquello que después ocurre delante de la cámara. Aquí encontrarás todos los cursos pensados para mejorar tu presencia delante de la cámara y tus habilidades comunicativas: