Insistir y ser persistente vale más que el talento — Risto Mejide

Durante años se nos ha repetido que el talento es el factor determinante. Que si tienes una buena voz, un buen criterio creativo o una sensibilidad especial, acabarás encontrando tu lugar. Sin embargo, la realidad del sector es menos romántica y mucho más directa.

Hay gente con mucho talento que no llega. Y hay gente que llega… sin ser, aparentemente, la mejor.

Esto ocurre porque entre el potencial y la oportunidad hay un espacio invisible que no se llena solo. Es un espacio que exige acción. Presencia. Y, sobre todo, insistencia.

“Yo no soy el mejor del país… pero fui el que más insistió.”

Esta idea de Risto Mejide es muy reveladora. No se trata de negar el talento, sino de entender que, sin movimiento, el talento queda en pausa.

La trampa del talento

En el mundo de la comunicación hay una obsesión recurrente: destacar. Ser mejor. Tener más talento. Hacerlo perfecto. Pero ¿y si esa no fuera la clave real para abrirse camino en un sector como la radio, el pódcast o la producción sonora?

En una de las sesiones en Radiofonics Madrid, Risto Mejide puso palabras a una idea que muchos profesionales experimentan, pero pocos explican con tanta claridad:

“El más pesado muchas veces supera al más talentoso.”

La frase incomoda. Y quizá por eso es tan precisa. Porque rompe con el relato clásico del talento como única vía de acceso.

Insistir también es comunicar

Cuando pensamos en comunicación, a menudo nos centramos en el mensaje: qué decimos, cómo lo decimos, con qué tono o con qué narrativa. Sin embargo, hay otra capa, menos visible pero igual de determinante: la persistencia.

  • Enviar ese correo.
  • Presentar esa idea.
  • Volver a intentarlo cuando no hay respuesta.

Todo eso también comunica. Comunica interés, actitud, disponibilidad y, en cierto modo, posicionamiento.

En este sentido, la formación en espacios como Radiofonics no se limita a la técnica —locución, guion, edición o producción—, sino que incorpora esta mirada más realista del sector. Porque, al fin y al cabo, las oportunidades no siempre son para quien está más preparado, sino para quien está presente cuando toca.

Y eso no es una cuestión de suerte. Es una cuestión de estar en juego.

Tres caminos (y una realidad)

Durante la clase también se planteó una idea que funciona casi como un mapa para orientarse profesionalmente dentro de la comunicación:

Hay tres maneras de crecer:

  • Ser el mejor
  • Ser el primero
  • Ser el único

El primer camino es el más evidente… y también el más saturado. Siempre habrá alguien con más tiempo, más recursos o más experiencia.

El segundo es aún más exigente. Ser el primero implica innovar, adelantarse y asumir riesgos sin garantías.

El tercero, en cambio, abre una vía diferente. Ser único no significa ser extraordinario en todo. Significa ser identificable. Reconocerte en lo que haces y que los demás también puedan reconocerlo.

La identidad como herramienta profesional

En un ecosistema lleno de contenidos, formatos y voces, la diferencia no siempre la marca la calidad técnica. A menudo, la marca la personalidad.

  • La manera de narrar.
  • El ritmo.
  • El criterio a la hora de construir un relato sonoro.

“Todos somos únicos por algo. Tu montaje es único. Lo que llevas dentro es único.”

Esta idea tiene una implicación directa: la identidad no es un extra, es una herramienta profesional. No solo define cómo comunicas, sino también qué lugar ocupas dentro del sector.

Por eso, imitar puede ser útil al principio, como ejercicio o referencia. Pero, con el tiempo, se queda corto. El recorrido real aparece cuando desarrollas una manera propia de hacer.

Aprender haciendo (y equivocándose)

Comunicació

Ahora bien, esta identidad no aparece de golpe. Se construye.

  • Grabando.
  • Editando.
  • Equivocándose.
  • Repitiendo.

Por lo tanto, el aprendizaje en comunicación no es solo acumulación de conocimiento, sino acumulación de experiencia. Cada error ajusta el criterio. Cada prueba define un poco más la voz propia.

En este proceso, el aula deja de ser un espacio teórico y se convierte en un laboratorio. Un lugar donde probar sin presión, pero con intención. Donde la técnica y la creatividad avanzan a la vez.

No esperes a estar preparado

Uno de los grandes bloqueos en este sector es la sensación de no estar listo. Pensar que todavía falta algo antes de dar el paso: más formación, más seguridad, más validación.

Sin embargo, la realidad funciona al revés.

Las oportunidades no llegan cuando te sientes preparado. Llegan cuando estás activo.

Por eso, la insistencia no es solo una actitud insistente, sino una forma de compromiso con tu propio recorrido. Es lo que te mantiene en movimiento mientras aún estás construyendo.

Estar ahí es el principio de todo

Quizá no serás el mejor. Quizá tampoco el primero.

Pero puedes estar ahí. Puedes probar. Puedes insistir.

Y, sobre todo, puedes construir una manera propia de comunicar que te haga reconocible. Porque en un sector donde todo el mundo quiere destacar, muchas veces la diferencia no la marca quien tiene más talento, sino quien ha decidido no quedarse fuera.

Y eso, en el fondo, es lo que define cualquier trayectoria: no solo lo que sabes hacer, sino el hecho de haber estado ahí cuando tocaba.

El momento de pasar a la acción

Si todo esto te resuena, la siguiente pregunta no es si tienes suficiente talento, sino si estás en un entorno que te permite practicar, insistir y crecer.

En Radiofonics encontrarás cursos de radio, televisión y producción sonora pensados precisamente para eso: pasar de la idea a la acción.

Descúbrelos aquí.